miércoles, 18 de noviembre de 2015

Sorprende gratamente Muse en el Palacio de los Deportes




La noche del martes 17 de noviembre, Muse dio cátedra de lo que debe ser la conjunción entre música y tecnología en este siglo XXI. La banda inglesa se presentó en el Palacio de los deportes en donde niños de 10 años, adolescentes de 17 y hasta adultos de más de 30 años se dieron cita para ser testigos del arranque de la segunda etapa del Drones World Tour.

   



















El moderno escenario contó con pantallas traslúcidas y una cilíndrica, además de un escenario circular y giratorio con pasillos que se extendían a lo largo de la pista del Palacio de los deportes. El público no sólo enloqueció con la música del grupo, también se maravilló con los drones gigantes en forma de esferas que sobrevolaron sobre su cabeza. El potente juego de luces led de colores mantuvo hipnotizados por casi dos horas a las 25 mil personas reunidas en el inmueble.

   Matthew Bellamy, vocalista del grupo, antes de entonar “Mercy”, dedicó una canción a las víctimas de los atentados terroristas ocurridos en París hace unos días. Dijo: “Dediquemos esto a la gente de París que está sufriendo. ¡Que se escuche hasta Francia!". No cabe duda que cuando la vida da, da a manos llenas y el público se entregó incondicionalmente a su grupo coreando de principio a fin canciones como “Reapers”, "Psycho", "Dead Inside",  "The Handler”, “Starlight”, “Madness”, “Revolt” y “Knights of Cydonia”. Los cientos de luces de celulares opacaban las pantallas translúcidas de los fanáticos que no querían dejar de grabar ni un instante.

   La tecnología visual futurista que la banda desplegó se vio ensombrecida por la mala acústica del lugar que empastaba el sonido y, que si no fuera por el mismo público quien cantó una a una las 21 canciones, jamás se hubiera escuchado lo que Matthew Bellamy interpretaba. El resto del show lo compusieron modernos audiovisuales, pelotas inflables, confetti y por supuesto la entrega de Muse a un público que los admira incondicionalmente.

   Pocas veces podemos ver en México conciertos internacionales con la más moderna tecnología aplicada a la música (los grupos mexicanos están muy lejos de poder realizar algo similar). Así que no se pierda la oportunidad de ver a Muse (Matt Bellamy, Dominic Howard, Christopher Wolstenhome) hoy miércoles 18 y viernes 20 en el Palacio de los deportes, y el sábado 21 en el Autódromo Hermanos Rodríguez, dentro del festival Corona Capital. Un concierto que lo sorprenderá gratamente. (Fotos: Chino Lemus y Fernando Aceves)


jueves, 12 de noviembre de 2015

Televisa insiste con galanes insípidos

La productora Nathalie Lartilleux ha dado ha conocer que el protagonista del refrito de la telenovela La hija del jardinero, que ahora llevará por título Un camino hacia el destino, es el argentino Horacio Pancheri. A mi me van a perdonar, pero Pancheri no es buen actor y mucho menos galán.
   Se supone que los protagonistas de las telenovelas intentan ser el objeto del deseo en materia carnal. Hombres bien plantados con los que sueñas que te tomen en sus brazos. Y no se trata sólo de belleza física, porque mis gustos se mueven desde Jorge Luke, Enrique Lizalde, Enrique Rocha, José Alonso; pasando por Juan Ferrara, Ari Telch, Fernando Colunga, Eduardo Yañez, hasta llegar a Brad Pitt, Russell Crow, Ryan Goslin, Jhonny Deep, Hugh Jackman, Cary Grant, Clark Gable, Marlon Brando aún cuando estos últimos ya sean una guapa osamenta.


   No me gustan los muñequitos de pastel, porque muchos de los galanes que menciono nunca tuvieron una figura de modelos ni un rostro hermoso. Pero, tenían garbo, personalidad y temblaba el piso tan sólo con escucharlos hablar. En cambio hoy, la pantalla se está inundando de protagonistas de poca monta. Vocecitas enclenques que cuando dicen: “no estás sola”, te pican las ganas de responderle: “Sí estoy sola mana, ya no hay hombres”.
  El tipo de galanes que con su presencia te hacían latir el corazón, están en peligro de extinción. Antes, cuando un galán llamaba la atención al actuar saltaba del cine a la televisión. Hoy nos los mandan los infomerciales. Antes eran la manzana de la discordia, Hoy ni a limón agrio llegan. Esos galanes de antaño eran seguros de sí mismos. Hoy, tiemblan porque cualquiera les puede quitar su lugar.

   En el recuerdo nos está quedando esa clase de hombres capaces de despertar pasiones. Actualmente los muñequitos de pastel no son capaces ni siquiera de sostener el peso de una historia con su presencia, porque de su voz ya mejor ni hablamos. No se necesita ser vidente para saber que Horacio Pancheri, entre otros, pasarán a la historia como los protagonistas más insípidos de la telenovela en México. Nos estamos quedando solas.


José Manuel Figueroa será un reto para Carla Estrada

Mire usted cómo nos gusta rizar el rizo. Hace dos semanas se dio a conocer que la productora Carla Estrada estaba en pleno casting para elegir al protagonista de la miniserie que producirá sobre Joan Sebastian. En pantalla vi  desfilar a Pablo Montero, Ernesto D’ Alessio, Andrés Palacios, entre otros actores que soñaban con interpretar al Rey del jaripeo.
   Vamos, que hasta vi cómo Diego Verdaguer se acicalaba el bigote proponiéndose para cantar el tema de la entrada de la miniserie, según que porque fue muy amigo de Joan Sebastian y por eso tiene el derecho de cantar la canción que abrirá cada capítulo. Pero bien dicen que del plato a la boca, se cae la sopa y ¡zaz! Que este lunes nos desayunamos con la noticia de que Carlita Estrada eligió como protagonista de la serie a José Manuel Figueroa, quien interpretará a Joan Sebastian. Es decir, nada más hicieron que los otros perdieran su tiempo y se ilusionaran en vano, cuando ya tenían la decisión tomada.
   Para mi que Carla Estrada, quien detesta trabajar con gente conflictiva, no sabe el trompo que se ha echado a la uña. Se dice que en la serie también va Juliancito Figueroa, quien no es santo de la devoción de José Manuel. Ya me imagino que tiro por viaje le va a estar exigiendo a Carla que le recorte sus participaciones. o que no les de llamado los mismo días, o que no coincidan en grabaciones, etcétera. Porque, si Carla no lo sabe, ese es el modus operandi de José Manuel. Y si no lo cree, que pregunte en TV Azteca, a quienes les exigió limitar las apariciones de Juliancito durante los días que duraron las exequias del Rey del jaripeo. Y dos, ¿qué va a pasar con el contrato que José Manuel tiene en Azteca? Seguro ya llegaron a un acuerdo con Azteca, pero así como allá hizo de las suyas y se presentaba o no, según su estado de ánimo, no dude que el día que algo no le parezca, tome sus chivas y se vaya sin ningún remordimiento. También, me pica la curiosidad por ver quién es el valiente que va a hacer actuar a José Manuel a sus más de cuarenta años.


Zona de confort cortesía de Julio Camejo




Julio Camejo estuvo como conductor invitado en el programa Hoy. Y como estamos en una época en donde cualquiera habla porque tiene boca. Camejo, muy seguro de sí mismo, expresó su opinión sobre un actor que en Simplemente María hace un personaje de villano. Dijo que le da gusto “verlo fuera de su zona de confort”. A lo que otro conductor le preguntó qué significaba zona de confort. Y Camejo, sin temor a revelar sus cuatro años de primaria, explicó:  “Zona de confort es el lugar donde te vuelves viejo. Donde se te acaban las esperanzas, te sientes cómodo y no vas a salir de ahí”. Los demás conductores asintieron y casi hasta lo felicitaron por su brillante explicación. Así que me dije, mira tú, entonces zona de confort es Cuba, un asilo, el CEA, Televisa y hasta la Cámara de Diputados. ¡Ay, Camejo, de los actores el más pen..!

Simplemente María peca de anacrónica y aburrida

Hoy toca telenovela. Por fin se transmitió el primer capítulo de Simplemente María y me gustaría iniciar con las cosas que me gustaron de este capítulo. Sin embargo, esta ocasión, como algunas otras, le voy a quedar mal porque desafortunadamente no hubo nada que me conmoviera, que me interesara o que me hiciera reír. Y para que usted decida si quiere ver esta telenovela, empecemos con la reseña.
   Vimos a una María que se levanta antes que cante su gallo, pero un gallo flojo porque cantó cuando el sol ya estaba en todo lo alto. María es una mujer feliz, que le da gracias a la vida porque nada la falta, ella es dichosa con sus dientes postizos (un poco grandes que le dificultan hablar) su sonrisa Colgate y su acento indígena de los años cuarenta. ¿Claudia Álvarez no pudo visitar un par de comunidades indígenas y grabar cómo hablan para preparar su personaje? Mejor continúo. María es feliz echando una tortilla al comal, la cual supongo se le quemó porque la dejó en la lumbre y se largó a despertar muy cariñosa a su papá y a sus hermanitos. Desayunaron, cada quien se va a lo suyo y María se queda alimentando amorosamente a los animalitos de su granjita. Tanta ternura desbordada se ve empañada cuando camino al pueblo, un hombre malo, el más rico (de dinero, porque es muy feo y naco) del pueblo le deja en claro que la quiere para él. Afortunadamente la salva del acoso una indígena del pueblo, morena natural y no con un bronceado perfecto, como el de María.

  Los niños ya están en el jacal (con enormes huecos entre la madera) y se van a chapotear a un riachuelo que pasa por su casa formando una alberca, son felices jugueteando. Ahí María llora de felicidad y le dice a su padre que nada les hace falta. En ese momento, con alegría, pensé que llegaba la palabra Fin. Pero no, llegó la noche y no echaron de menos la electricidad porque la fluorescente dentadura de María iluminaba la bella escena familiar. Mientras todo era gozo entre los pobres, conocimos a los millonarios: una golfa que al parecer está enamorada de su hermano. El hermano casi cuarentón que apenas está estudiando la universidad y que según dijo la golfa, le falta el servicio social, la especialización y una maestría; es decir, vendrá ejerciendo la medicina a los 60 años. Total que el papá, eminente doctor y supongo que no oculista, está ciego y no ve que su hijo es embustero y tonto, porque a sus casi 40 no puede terminar la universidad.
   Total que al día siguiente la familia pobre se va a la feria del pueblo y así sin más ni más, el papá se lleva a su gallo a pelear contra el gallo del malo del pueblo. Hacen una apuesta, si el papá de María gana, le dará “tierras y muchas cosas más”; pero si pierde “ahí verán”. El papá, que también es tonto, acepta y su gallo, como es de suponerse, pierde en una pelea que no tuvo ninguna emoción en pantalla. El malo quiere cobrarse con María, pero papá dice que no y llora amargamente porque dejó sin comer a su familia, ¿pues no que no les hacía falta nada? El malo, que es muy malo, le da un mes o se cobrará con lo que hay en el granero. ¿Pues de cuánto es la deuda? ¿Qué hay en el granero de los pobres que es equivalente a una mujer? A saber, nunca nos enteramos; pero eso sí, vimos a María treparse a una camioneta de redilas para lanzarse a la ciudad de México a trabajar y pagarle la apuesta al malo.
   Al final, me ha quedado claro que Televisa perdió la capacidad de reflejar la pobreza, así como la curiosidad para consultar las películas del Cine de oro mexicano en donde retratan perfectamente la vida de pueblos alejados, así como las peleas de gallos. De los protagonistas, ¿qué le puedo decir? Vienen de fracaso en fracaso, light y descafeinados.