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jueves, 7 de abril de 2016

Hasta que te conocí, cumple y promete


He visto el primer capítulo de Hasta que te conocí, la bioserie de Juan Gabriel que será estrenada el lunes 18 de abril y se transmitirá durante 13 lunes a las 22:30 horas por el canal TNT (después le tocará su turno de estreno a Telemundo y posteriormente a Azteca Tv). Y pues nada, que le sugiero se prepare porque Hasta que te conocí cumple.
    
   Comenzaré por decirle que se agradece que ningún personaje se quiera hacer el gracioso, porque últimamente en las telenovelas y series mexicanas les ha dado por comer payasito y hasta miedo da ver un estreno. Afortunadamente no es el caso de Hasta que te conocí, y eso ya es para felicitarlos. En 1929 inicia la historia entre Gabriel Aguilera y Victoria Valadez, los padres de El divo de Juárez. El vestuario, los peinados, el maquillaje y las locaciones están bien, pero pudieron mejorar si se hubieran documentado sobre la vida de los pueblos mexicanos con las películas del Indio Fernández. Desafortunadamente no lo hicieron y la imagen no es lo contundente que debería de ser, faltan los sombreros, los caballos, las trenzas, las carretas, los cactus, los magueyes... No obstante, hay buenas tomas de cámara, bonitas locaciones y creíbles efectos especiales, como el nacimiento del volcán Paricutín, que sin necesidad de ser espectacular, fue creíble y funcionó.


  También me ha gustado la naturalidad con la que los actores se desenvuelven; sin embargo el lenguaje corporal y verbal que usan no es el de aquella época, en aquel México se hablaba de usted, no de tú y la gente era tímida y huraña. Otro detalle es que los tres directores de escena no unificaron las actuaciones de los dos actores que interpretan a Gabriel Aguilera, padre de Juanga. Uno es liberal, cool, desenfadado, como de este siglo. Mientras que el segundo es miedoso, tímido y habla y camina como la gente de pueblo de esos años. No es que el primer actor lo haga mal, pero es evidente que el segundo actor preparó mejor su papel. En este primer capítulo aparece Juan Gabriel acompañado del músico Eduardo Magallanes a quien le va relatando la historia de su vida mientras conduce en una carretera. El actor colombiano Julián Román, quien interpreta a Juanga, es más gordito y menos guapo que El divo de Juárez en 1974. Pero, pasando eso de lado, su actuación es convincente.
   
   
   Llega a ser un poco molesto que el narrador (supuestamente Juan Gabriel) no tiene buena dicción, ni inflexión de voz y cuando entra la música y se eleva el volumen, no se le entiende. Lo mismo le sucede a la actriz que encarna a la mamá de Juan Gabriel en su etapa joven. Y ya que he tocado el tema de la música, no cabe duda que será la clave para que Hasta que te conocí sea un éxito. Juan Gabriel tiene tantas canciones que tienen para elegir las que le den más emotividad a las escenas, como sucede en el primer episodio. No me agradó que para la primera escena eligieran música de banda actual, cuando en 1929 escuchaban otro tipo de canto. Repito, hubieran consultado las películas del Indio Fernández.

   En fin, que a pesar de los detalles arriba mencionados y que existen
momentos en que le falta ritmo, Hasta que te conocí nos lleva de la mano de una época a otra, está bien estructurada y ha logrado lo que hace mucho no me sucedía con una historia mexicana, conmoverme al final del capítulo cuando Juan Gabriel (en voz del narrador) describe su nacimiento: “Y en medio de dolores, gritos y llanto llegué a este mundo como todos, sólo que con su servidor llegaron los problemas y las tristezas. Cosas que pasan y nadie sabe por qué, pero que lo marcan a uno para siempre...”. Juan Gabriel sigue siendo un garbanzo de a libra.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

Rafael Amaya dice que fue cansancio y no adicción a las drogas


El día de ayer, martes primero de diciembre, Rafael Amaya habló por única y última vez ante las cámaras del programa Al Rojo Vivo de la cadena Telemundo para desmentir que estuvo hospitalizado en octubre pasado por una sobredosis de drogas y afirmar que efectivamente estuvo en rehabilitación, pero espiritual y emocional.  

   Triste, con mirada evasiva y ausente, Amaya explicó que sufrió una crisis nerviosa debido al cansancio, pues en 11 meses de grabación de El Señor de los Cielos no había tomado vacaciones. Que estuvo en el hospital dos días, pero no en coma. Que cuando se sintió mal, le comentó a la gente que lo llevaran al hospital y dos días después que salió tuvo que ser ingresado a un centro de rehabilitación: “Me rehabilité espiritualmente y sentimentalmente a lo que yo era antes, empezando El señor de los Cielos, necesitaba ese descanso”.


   Cuando María Celeste le cuestionó si hubo drogas involucradas, respondió titubeante: “Ehhhhhh, no. Ehhhhhh, no bebo, no me meto ningún tipo de droga”. María Celeste volvió a la carga después de preguntarle, ¿las drogas las probaste antes o después del hospital? Nuevamente titubeante, Amaya respondió: “Siempre está latente en la actuación. Siempre he tenido cuidado de no recaer... caer en una adicción”.

  La conductora le inquirió si su papel de Aurelio Casillas rebasó a Rafael Amaya y contestó: "Ehhhhh, casi casi. El personaje exige mucho y mi profesión también y a mí me gusta hacer las cosas bien, ser muy profesional. Un actor de método se acerca a la realidad del personaje, hay una línea delgada y si te pasas, puedes cruzar esa línea", concluyó.



   Me queda claro que Amaya tendrá que seguir estos consejos. Primero, conocer que un actor metodista investiga a su personaje y, en este caso, debió haber sabido que quien distribuye droga, no la consume, porque sucede que el negocio se viene abajo. Segundo, que antes de dar una entrevista deben prepararlo, porque su mirada evasiva y sus respuestas titubeantes nos dejaron claras muchas cosas. Y por último, que después de esta experiencia que por la tristeza en su rostro no fue satisfactoria, espero que Amaya mejor se pague un buen curso de actuación y se deje de andar de metodista.