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viernes, 20 de noviembre de 2015

Luis Miguel ya murió y su público se niega a enterrarlo


Luis Miguel hace varios años murió para los mexicanos, pero su público se niega a enterrarlo. A cambio, sigue abarrotando cada uno de los conciertos que abre en México. ¿Cuándo ha sabido usted que haya cancelado sus conciertos en otro lugar de Latinoamérica? Nunca. Y digo Latinoamérica, porque a Europa jamás pudo llegar.

   Este 19 de noviembre de 2015 volvió a cancelar su segundo concierto en el Auditorio Nacional, esta vez por “laringitis”. ¿Cuál es la diferencia entre un Luis Miguel y un político mexicano? Ninguna. Ambos están cortados con la misma tijera y acostumbrados a hacer con los mexicanos lo que se les antoja. Saben que pueden hacer lo que quieran y no pasa nada. Y si por ahí se presenta una queja, al rato se les olvida, como se nos olvidó que no donó ni un peso para los afectados del huracán Manuel en Acapulco. Porque así somos, tenemos mala memoria para lo que nos conviene.


   Luis Miguel sabe que en México no hay consecuencias, puede no salir a cantar, o cantar cuatro canciones, o no dar explicaciones, o no dar entrevistas y el público estará presente en sus próximos conciertos. Al cabo que él no perdió, al fin que él gano millones de pesos y para su fortuna los medios de comunicación lo siguen tratando con pincitas. Porque Luismi no sólo está acostumbrado a tratar mal a su familia, también a sus mujeres y a su público. Trátalos mal y ahí estarán parece ser su consigna y le ha funcionado. Por si lo anterior fuera poco, cada vez le entrega menos al público en el escenario. Antes salía a cantar acompañado de un ejército de músicos y coristas. Hoy sólo tiene a 11 en el escenario y a una sola corista, ahí parados sin ninguna escenografía. Y aún así la gente corre y paga miles de pesos por verlo. Nadie se da cuenta que siguen alimentando el ego de un artista decadente.



  ¿Cuánto le durará su buena suerte? Por lo visto toda la vida, porque su fanaticada sigue justificándole cada mal paso que da. Que si tiene derecho a enfermarse, que si es un ser humano. Pues si es un ser humano que se ponga en los zapatos de su público, de esos que sí pierden tiempo, dinero y esfuerzo. Si es verdad lo que dijo Jorge Rejón Boyancé (el empresario que puso los puntos sobre la íes cuando Luis Miguel canceló el concierto en febrero de este año en el Coliseo de Yucatán) que “El sol” no se presentó “por estar drogándose y emborrachándose”, al paso que va si un día el intérprete decide internarse en una clínica de rehabilitación, a su salida el público lo tratará como un héroe y cuando muera será un santo. Eso y más merecemos porque estamos dispuestos a fabricar ídolos a nuestra levedad y estupidez.